Buscando de agua
las caracolas
el niño,
tiene los ojos cerrados,
una aurora en sus manos,
atrapado entre rayos de luna.
Se mueven sus brazos caídos
entre hierros.
El niño
tiene los ojos cerrados.
Pájaros de alas cortadas,
dolor,
no hay nada que hacer.
De frente el silencio,
o boca abierta,
silueta rota;
a pedazos
el mapa de un país
que se desangra.
Por
todas
partes
la muerte
Hay silencio.
Nos envuelve,
Una paz terrible.
Reflexiono.
Miro al espejo
soy el niño
con auroras entre manos,
cuerpo abierto,
alma dentro
y encuentro todo
lo que busco.
Un laberinto cruel,
un laberinto sincero,
como corazón o caos,
universo o vida.
Mi cuerpo abierto
ante el espejo
como un lago,
reflejos plata en noche sin luna,
bang, bang,
cada mañana una luz,
un nuevo progreso,
los minerales estúpidos,
y las raíces estorbos.
Dentro del lago aguardan
las caracolas como flores.
Y hay un niño pies fríos
que nada y hurga
el cuerpo espejo abierto,
…y se acerca al espejo perfumado.
¡Qué risa!
ante mí,
un espejo
que ya no se empaña.
Enrique Soberanes.
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