A veces, cualquier pretexto es bueno
para empezar:
andar detenido,
sostener el inicio
siempre
nuevamente
volver al punto en suspensión.
La cima etérea.
Quedarse inmóvil esperando...
el siguiente momento...
el otro...
el otro...
...
De “Poemas para olvidar: sustratos de una muda conciencia”

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