martes, 8 de enero de 2013

 UN POBRE VERGONZANTE

 

Xavier Forneret (18O9-1884)

 


 La sacó

de su bolsillo roto,

la puso bajo sus ojos

y la miró bien,

diciendo: "¡Infeliz!"

La sopló

con su boca húmeda,

casi sentía miedo

de un pensamiento horrible

que le partía el alma.

La mojó

con una lágrima helada

que cayó por casualidad.

Agujereado era su cuarto

más que un bazar.

La frotó

sin calentarla;

apenas si la sentía.

Pellizcada por el frío,

ella se apartaba.

La pesó

como se pesa una idea,

sosteniéndola en el aire.

Y luego la midió

con un hilo de hierro.

La tocó

con sus labios arrugados.

Ella gritó

con un frenético espanto:

"¡ Adiós, bésame !"

Él la besó.

Y luego la cruzó

sobre el reloj del cuerpo,

que, ya casi sin cuerda,

mala, pesadamente latía.

La palpó

con una mano resuelta

a hacerla morir:

 - Sí, es un bocado

como para alimentarse.

La dobló,

la rompió,

la ubicó,

la cortó,

la lavó,

la llevó,

la asó,

la comió.

Cuando aún era niño, le habían dicho: "Si tienes hambre, cómete una de tus manos".




(en "El humor negro", antología de Eduardo Stillman, sacado de
'De Vapeurs ni vers ni prose', trad: Hugo Acevedo.
Ed. Brújula, B. A., 1967)

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