...espero no ser un extraño.

jueves, 22 de septiembre de 2011



¡Te encontré!

¿Acaso estabas perdida?


Voy a recordar mientras escribo o escribir mientras recuerdo. A sacar las raíces de un dolor que floreció en alegría. Se agolpan las palabras. Dedos forcejean entre ellos para ser depositarios de latidos/palabras. Miro fotos. Recuerdo. Añorando ando.

...

Ayotoxco noches de humo y café. Dignidad. La sierra rebelde levantada, organizada. Andaban nuestros brazos permenado lucha. Cuetzalan que no olvido y esa primer distancia , la lengua. Confieso que se mostró sabia tu lengua.

Algunosdetenidospensamientosqueanteserannosotros.

Xalapa de una sola cama e insomnio que broto de repente. Larga fue la charla. Se desnudaron las intenciones. Dormimos con las manos siendo nosotros. Y rumbo al puerto, a caminar la costa. Pescado de salpullido. Pelicanos y maiz de sal. La antigua Veracruz con un camino que celebró nuestra llegada con lluvia y ciruelas. Fue un huracán la playa. El ojo de la noche era selene. El mar espalda de plata.

Un regreso ¿o dos? un camino que te derrotó. Lloras con la dignidad del silencio. Me voy y vienes. Pachuca. DF. Dos semanas despues nos vemos las vidas en solo una noche.

Amanecimos tercos. Nosotros solos pidiendole horas al tiempo, y vaya que hicieron falta arenitas en cristal y maquinas del tiempo. Las intenciones patearon duro. (Chillón) Ya después en silencio y a solas fueron los sollozos. Mi escaso ingles se escurría entre tus ojos -que recuerdo siempre sonriendo-.

Antes, despedida de café y pasos por la Alameda (ahí hubo un te quiero perdido entre arboles y fuentes). Antes, Bellas Artes, la casa de Orozco, Cuáqueros, los amigos. ¿Te acuerdas? Perseguimos sombras en la ciudad. Tantas. Y se fueron tan lejos. Como tu.



-Me gustan las sombras de colores te dije-

Tu boca: adiós
-y sonreí-

Aún ahora sonrío.



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